La muerte no sigue los protocolos de la vida. Es insolente, descarada, impí a. No necesita entrada, siempre tiene butaca. La halla en las aguas de Asturias, donde la mar devuelve cadá veres desmembrados de jó venes nadadoras. Tras violarlas y mutilarlas, el asesino arroja sus cuerpos al Cantá brico, vestidos con un disfraz de sirena. Sirenas sin brazada. Peces a la fuerza. Cadá veres en el acuario. Mariposas sin alas. Al timó n de la justicia en el salitre, Petunia Prado del Bosque, Tunia, jefa de Homicidios de la Comisarí a de Gijó n. Una tipa dura, suave bajo el caparazó n. Madre, amante, motera. . . poeta. Siempre la adrenalina surfeando su mar interior. Esta no es una novela policial al uso. La voz de Rosa Valle, fundida con la energí a de Tunia, deja marcas en un relato salpicado de poesí a y de "literatura periodí stica", capaz de crear estampas ví vidas y certeras del entorno, llenas de profundidad y con dosis de costumbrismo.