El intento de estas páginas es leer el Cantar de los Cantares desde otra "hendidura de la roca", descodificando de alguna manera su lenguaje y buscando las líneas de fuerza que coinciden con las constantes de cualquier relación amorosa, sea cual sea su cualidad concreta (esponsalidad, amistad, filiación. . .). Eso nos permitirá descubrir, por ejemplo, que, cuando el padre de la parábola le dice a su hijo mayor: "Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo" (Lc 15, 31), está expresando algo muy parecido a lo que declara la novia del Cantar: "Mi amado es para mí y yo para él" (Cant 2, 16), porque el dinamismo de mutua pertenencia y de totalidad están siempre presentes en el amor. Y, por eso, cuando ella afirma: "Lo agarré y no lo soltaré" (Cant 3, 4), se está refiriendo a la misma experiencia de Pablo cuando dice: "Continúo mi carrera por ver si consigo alcanzar a aquel por quien he sido alcanzado" (Flp 3, 12).
En cada capítulo, después de la introducción, aparecen estos apartados:
- Centellas de fuego (Cant 8, 6): textos de san Juan de la Cruz, lector por excelencia del Cantar, y de san Juan de Ávila, que, sin hacer referencia explícita a él, se mueve dentro de sus mismas claves y lo expresa en un castellano rotundo y maravilloso.
- Con cuánta razón eres amado (Cant 1, 4): textos de diferentes autores en los que resuena con música de distintos "instrumentos" el tema de fondo de cada capítulo.
- Detrás de la tapia (Cant 2, 9): propuestas de lectura del Cantar en clave global y solidaria, en un camino de "descenso" hacia el mundo de los empobrecidos, que paradójicamente invierte la dirección mística de "ascenso" hacia Dios, pero que acaba en idéntico término. Porque "ambas experiencias nos acercan y anticipan, aún en un espejo, lo que será el gozoso encuentro con el Compasivo (Is 49, 10)" (J. L. Segovia).
- En la hendidura de la roca (Cant 2, 14): sugerencias de profundización orante que permitan utilizar el libro en tiempos de oración personal, días de retiro o de Ejercicios.