Derivado muy probablemente del cantar de gesta, el romance surge de la necesidad humana de expresarse ante un hecho intenso de la realidad en la que vive. En este sentido, el Romancero -entendido como agrupació n de romances- se aleja de quienes lo consideran una muestra literaria esencialmente españ ola, para ser una manifestació n que forma parte de un á mbito mayor: la balada europea. La presente edició n se centra sobre todo en el llamado "Romancero viejo", aunque añ ade unas cuantas muestras de autores del siglo XVI (Cervantes, Lope de Vega, Quevedo y Gó ngora). Dejando aparte la divisió n temá tica o cronoló gica de los textos que propone el preparador, en todos ellos encontramos lo que el romance es: canto (sujeto por tanto a unas determinadas leyes mé tricas) y cuento que relata una historia, es decir, una mezcla de lo lí rico y lo narrativo, en la que se entrelazan lo culto y lo popular, lo hablado y lo escrito, lo bello y lo siniestro, en suma, la vida y la muerte.